Zhan Beitian era una persona que hacía lo que decía, Mu Yifan tampoco era tan estúpido como para ir a desafiar la paciencia del protagonista masculino, obedientemente corrió al baño, usó su dedo para hurgar en su garganta para inducir el vómito, desafortunadamente, además del bilis amarilla, no vomitó nada más.
Zhan Beitian no dijo nada, pero cuando llegó la hora de dormir,
realmente fue a la habitación de Mu Yifan, para compartir la cama con él.
Dos hombres durmiendo juntos en la misma cama, es muy normal, además Mu
Yifan en el mundo real, él y su amigo de la infancia Zhan Beitian casi
crecieron durmiendo en la misma cama, por lo tanto, no se sentía incómodo.
Es que...
Mu Yifan abrió lentamente los ojos, rápidamente entró en contacto con un
par de afilados ojos negros, como una pantera negra en la noche, en la
penumbra, la oscuridad era extrañamente brillante.
Lanzó una mirada arrogante: ―No puedes seguir mirándome, no sabes que esto es muy horripilante, además provoca que no pueda dormir.
Zhan Beitian dijo con un rostro inexpresivo: ―Estás en la cama completamente envuelto como una momia, ¡parece aún más horripilante!
―...... ―Mu Yifan se
quedó inmediatamente sin palabras,
tuvo que darse la vuelta y se enfrentó de espaldas a Zhan Beitian, pensando al final lo que se había tragado
de él.
En ese momento, solo vio un destello de una sombra roja, entonces ¿qué
tenía Zhan Beitian en sus manos que es de color rojo?
Mu Yifan siguió recordando el contenido del libro, inmediatamente, pensó
en algo, sus ojos se abrieron de repente de par en par.
Recordó.
Los antepasados de la familia de Zhan Beitian dejaron una cuenta roja
que pasaba de generación en generación, llamada Qing Tianzhu, se decía que era
un objeto que pertenecía a los inmortales, de hecho, es una dimensión de
bolsillo, cada mes Zhan Beitian necesita proporcionar esencia y sangre para
alimentarla.
Además, cuanto más brillante fuera el color de Qing Tianzhu, más
abundante sería la energía espiritual en su dimensión, toda la dimensión giraba
alrededor de Qing Tianzhu, no es de extrañar que Zhan Beitian estuviera tan
ansioso por sacarlo.
Mu Yifan tuvo un segundo pensamiento.
Si no devolvía Qing Tianzhu a Zhan Beitian, éste no tendría mucha
energía espiritual para practicar su habilidad, además no se volvería muy
poderoso, luego, cuando quisiera matar a Zhan Bei Tian sería mucho más fácil.
Sin embargo, si no devolvía a Qing Tianzhu a Zhan Beitian, quizás ni
siquiera esperaría a que matara a Zhan Beitian, ya se habría deshecho de él.
Mu Yifan estuvo en conflicto durante mucho tiempo y se fue a dormir sin
saberlo.
A la mañana siguiente se levantó temprano, fue muy conscientemente a
ponerse en cuclillas en el retrete, luego, corriendo alegremente a la cocina,
le dijo a Zhan Beitian que estaba preparando el desayuno: ―Acabo de
excretar un gran trozo de caca, ve a echar un vistazo, mira si he excretado lo
tuyo.
―...... ―Zhan Beitian
estaba tan frío como el hielo mientras giraba
su cuerpo y le miraba fríamente.
Mu Yifan miró los espantosos ojos, no pudo evitar tragar saliva: ―¿Hay...... algún problema?
¡Muy bien!
Dejar que otras personas levanten la caca que excretó, es realmente
difícil para ellos, pero, querer que él vaya a levantar su propia caca, tampoco
puede hacerlo ah.
Zhan Beitian cogió los palillos de la mesa y se los dio: ―Te doy tres minutos, si no lo encuentras, iremos directamente al hospital.
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