Después de vendar la herida de An Chang Qing, Xiao Zhige ordenó que se limpiara el estudio. El cuenco de fideos que An Chang Qing tiró por la ventana aún permanecía.
El sirviente
que llegó había escuchado la conmoción durante mucho tiempo. No se atrevió a
mirar hacia arriba ni siquiera respirar fuerte. Cuando vio el cuenco de fideos
destrozado, solo pudo lamentarse por An Chang Qing. Era solo su segundo día
como recién casados y ya había hecho que
Wangye perdiera los estribos. Parecía que sus días solo empeorarían.
Xiao Zhige, sin
saberlo, había llevado una olla negra a su Wangfei, que en ese momento lo
conducía de vuelta a la habitación principal.
La habitación
principal no había cambiado desde la noche de bodas. La vela roja seguía sobre
la mesa y el colchón rojo con diseño de pitón dorado seguía sobre la cama. La
ventana estaba pegada con la palabra 'doble felicidad' y cada rincón seguía
dando la sensación de que la boda aún no había terminado.
La calefacción
de la habitación seguía encendida mientras una suave fragancia llenaba el aire.
Los ojos de
Xiao Zhige se oscurecieron mientras se pegaba inconscientemente a la espalda de
An Chang Qing. An Chang Qing se había quitado su pesada túnica cuando entraron
en la habitación y ahora sólo llevaba una túnica azul claro con una faja
plateada en la cintura. De su cintura colgaba un trozo de jade de pez gemelo
con un nudo de flor y una borla dorada. Mientras caminaba, el sonido metálico
enviaba una picazón desde los oídos de Xiao Zhige hasta su corazón.
Xiao Zhige no
pudo evitar estirar la mano y se dio cuenta de que la cintura de An Chang Qing
encajaba perfectamente en uno de sus brazos. Como un sauce, demasiado delgado y
frágil como para que un poco más de fuerza le hiciera daño.
Pensó para sí
mismo que una persona tan delicada, tendría que protegerla con un mayor
cuidado.
. . .
Cuando salieron
del estudio, ya era de noche. An Chang Qing se dio primero un baño y luego se
puso un pijama blanco como la luna y esperó a Xiao Zhige para irse juntos a la
cama. Contempló durante mucho tiempo el baño. Aunque todavía no podía entender
por qué Xiao Zhige se negaba a hacer el amor con él, estaba bien mientras
volviera a quedarse en la habitación principal. Tales asuntos no pueden ser
forzados y por lo tanto, era mejor dejar que el destino siguiera su curso.
Así pues,
cuando Xiao Zhige volvió de su baño, vio inmediatamente a su Wangfei con el
pelo suelto y su cara mostrando una dulce sonrisa. Con una voz alegre y llena
de orgullo, dijo: ―He hecho la cama.
Hubo una pausa
en el paso de Xiao Zhige antes de que pudiera poner cara firme y caminara
tranquilamente hacia la cabecera de la cama: ―Vamos a
acostarnos pronto.
An Chang Qing
no se dio cuenta de su anomalía. Se metió en la cama y se acostó en el lado
interior. Dando unas palmaditas en el espacio vacío que había a su lado, le
indicó a Xiao Zhige que se acercara rápidamente con un suave murmullo: ―El colchón está un poco frío.
Xiao Zhige tocó
la cama y efectivamente estaba fría, incluso la mano de la persona que estaba
acostada en ella estaba fría. Volvió a respirar profundamente y se acostó,
abrazando a An Chang Qing en sus brazos, ―Acércate, te calentaré.
An Chang Qing
se quedó aturdido por un momento, pero rápidamente se recuperó y obedeció,
colocando felizmente sus frías manos en el pecho de Xiao Zhige para calentarse.
El hombre había
estado practicando artes marciales durante todo el año, lo que le había dado un
cuerpo robusto que irradiaba calor. Acostarse junto a él era como hacerlo junto
a una gran estufa. Además, como An Chang Qing se había caído en un estanque cuando
era más joven, sus manos y pies siempre habían sido sensibles al frío,
especialmente durante los meses de invierno. De hecho, An Chang Qing había
codiciado inicialmente aquella gran estufa, pero su piel no era aún lo
suficientemente gruesa como para lanzarse descaradamente a por él.
Ahora que había
ofrecido su cuerpo, An Chang Qing lo aceptó naturalmente sin ningún reparo.
Tal vez debido
al meticuloso tratamiento de Xiao Zhige en el estudio, el distanciamiento en el
corazón de An Chang Qing se disipó considerablemente. Con eso, incluso el acto
de pasar sus pies fríos por encima de la pierna del hombre no parecía demasiado
indecente.
Xiao Zhige no
se atrevía a abrazarlo con fuerza, pero An Chang Qing era como un pequeño
monstruo que se movía y se frotaba contra él, lo que le hacía sentirse atraído
pero al mismo tiempo insoportable. Después de tener que aguantar hasta que no
pudo más, Xiao Zhige lo sujetó y le dijo severamente: ―Duerme.
An Chang Qing,
que se deleitaba con el calor, dijo 'oh' de mala gana y finalmente dejó de
moverse.
Xiao Zhige
exhaló un suspiro, pero justo después, vio que la persona volvía a levantar la
cabeza. Después de un tiempo, preguntó: ―¿Wangye está libre mañana?
―... ―Xiao Zhige tuvo
que endurecer sus nervios nuevamente por temor a que An Chang Qing le hiciera
otra petición que tal vez hiciera añicos su autocontrol. ―Hay una
competición de artes
marciales en el cuartel mañana, tengo que
estar allí. ¿Cuál es el
problema?
An Chang Qing
escuchó su respuesta y se marchitó de decepción. Contestó con un tono apagado:―Mañana es mi san chao hui men*. Como Wangye está ocupado, volveré solo, no es
gran cosa.
{*'Regreso a casa'; ritual en el que los esposos visitan a la
familia de la novia 3 días después de su boda.}
Xiao Zhige se
congeló, rápidamente se dio cuenta de qué día era el san chao hui men.
Dado que An
Chang Qing era un hombre y Xiao Zhige era un residente de larga duración del
cuartel que nunca se había preocupado por las tradiciones, este ritual se le
escapó por completo. Ademas, el mayordomo que deberia haber hecho los arreglos
necesarios, asumio que no le gustaba An Chang Qing y habia descuidado este
asunto.
―Lo siento. Es
mi negligencia. ―La idea de la difícil situación de An Chang Qing en la mansión Xiang hizo que Xiao Zhige se sintiera culpable.
Reflexionó brevemente y dijo: ―Mañana, te enviaré de regreso por
la mañana. Cuando termine la competencia, volveré a acompañarte por la
tarde, ¿está bien?
An Chang Qing
no esperaba obtener una disculpa. La penumbra desapareció de inmediato y él
estaba feliz de nuevo, ―Está bien.
Después de eso,
ambos tuvieron una noche de buen sueño.
Al día
siguiente, a la hora mao*, Xiao Zhige se despertó. An Chang Qing estaba
acurrucado con la cara apoyada en su pecho, todavía en un sueño profundo. Sus
mejillas eran rosadas y sus labios estaban ligeramente separados, con un
aspecto inocente y muy diferente al gremlin que era cuando estaba despierto.
Xiao Zhige lo observó con cariño durante un rato antes de levantarse de la cama
con el más silencioso de los movimientos. Luego lo arropó bajo la manta y llamó
al mayordomo Wang al estudio.
{*5-7am}
―¿Qué has preparado
para el regreso a casa de Wangfei? ―Xiao Zhige se sentó en el asiento del maestro y preguntó con un tono indiscernible en su voz.
Pero al haberle
servido durante muchos años, el mayordomo Wang conoció al instante sus
implicaciones. Se arrodilló y suplicó: ―Es mi incompetencia. Wangye, por favor,
perdona mi negligencia. Me pondré a ello ahora.
Los ojos de
Xiao Zhige eran como dagas que le apuntaban. Entonces le dio al mayordomo Wang
una severa advertencia: ―Date el castigo apropiado. Escoge los
regalos del tesoro de la casa. Asegúrate de
prepararlo extravagantemente para la madre de Wangfei y la Segunda Señorita. Y no dejes que esto se repita.
―Sí, soy consciente de mis errores. ―El mayordomo
Wang se levantó con las
piernas temblorosas. Se limpió el sudor de la
frente y dijo: ―Iré a preparar los
regalos. Cuando esté hecho, iré a recibir mi castigo.
Xiao Zhige
agitó su mano, ―Ve. Asegúrate de
mostrarle a Wangfei la lista cuando hayas terminado.
Cuando An Chang
Qing se despertó, vio que Xiao Zhige ya estaba entrenando con su lanza. Llevaba
una manga de arquero negra bordada con hilos de plata. Su pelo negro estaba
pulcramente recogido, dejando al descubierto su espalda recta y musculosa.
Movía su lanza dorada y negra con facilidad mientras creaba una corriente en el
aire. An Chang Qing se inclinó sobre la ventana y observó, sin darse cuenta de
que estaba siendo cautivado.
No es de
extrañar que los rumores afirmaran que tenía el espíritu de Taisui*. Arma en
mano, sus ojos eran opresivos y fríos. Si no fuera por el calor que sintió
anoche, An Chang Qing no habría creído que este brutal general pudiera ser tan
bondadoso y gentil.
{*Según la mitología es un general celestial quien determina el
destino de los seres humanos.}
Los ojos de An
Chang Qing se suavizaron y no pudieron evitar llamarlo.
Xiao Zhige
escuchó su voz e inmediatamente guardó su lanza y caminó hacia él. Todavía
había una ferocidad en su apariencia, pero la luz en sus ojos era tranquila, ―Estás despierto. ¿Llamaré a alguien para que nos lleve el desayuno? Después de eso, te acompañaré de regreso a la mansión Xiang.
―En. ―Al ver el sudor
en su frente, An Chang Qing tomó un pañuelo y se lo secó.
Xiao Zhige se
tensó por reflejo. Pero cuando la suave piel le rozó débilmente la mejilla, se
relajó gradualmente mientras un resplandor brillaba en sus oscuros ojos.
An Chang Qing
no se dio cuenta de esto. Después de limpiarle el sudor, siguió a Xiao Zhige
para desayunar.
Cuando
terminaron de desayunar, el mayordomo Wang terminó de elaborar la lista de
artículos. Se la entregó respetuosamente a An Chang Qing y le pidió su opinión.
Al ver las
hierbas adicionales para su madre y las joyas para su hermana, An Chang Qing se
sintió conmovido. Con la actitud de ayer del mayordomo Wang hacia él, estaba
seguro de que esto no se le había ocurrido a él. En cuanto a quién lo había
organizado, la respuesta estaba más clara que el agua.
Miró al hombre
sentado a su lado y le dedicó una brillante sonrisa: ―Gracias Wangye
en nombre de mi madre y mi hermana.
Xiao Zhige le
habló con seriedad: ―No hay necesidad de agradecer.
La pareja
partió después hacia la mansión Xiang. An Chang Qing no sabía montar, así que
se sentó en el carruaje mientras Xiao Zhige iba a su lado en su caballo. La
mansión Xiang estaba situada en el carril Si Xi, cerca del Palacio, a unos
quince minutos de la mansión Wang, en el carril Hu Tong. Pero el tiempo que
tardaba el carruaje en llegar allí era más largo y sólo llegaron a la Mansión
Xiang a la hora chen*.
{*7-9am}
Al enterarse de
que el carruaje del Señor de la Guerra del Norte se acercaba a su puerta, ni An
Zhi Ke ni su esposa, Madame Li, se alegraron. An Zhi Ke frunció el ceño: ―Se casó hace poco, ¿por qué regresa?
Li Shi sabía
que no le gustaba ese hijo. Estaba a punto de avivar el fuego cuando se le
ocurrió: ―Hoy es su regreso a casa, ¿no es así?
Fue entonces
cuando los habitantes de la mansión Xiang empezaron a ponerse en marcha.
No importaba lo
mucho que le disgustara An Chang Qing o que Xiao Zhige no fuera favorecido por
el Emperador, su estatus permanecía inalterado. Uno era el Wangye que era un
distinguido General con logros sobresalientes y el otro era su Wangfei.
Independientemente de la hostilidad que sintiera hacia ellos en su interior,
debía mantener una apariencia amable. Faltar al respeto a la familia real era
un crimen imperdonable.
Li Shi ordenó
rápidamente a los sirvientes que abrieran la puerta principal y avisaran al
resto de los miembros de la familia para que se vistieran adecuadamente. Los
hombres debían ponerse la ropa oficial y las mujeres maquillarse. Cuando todo
estuvo en orden, la Gran Matriarca y An Zhi Ke condujeron a todos a la puerta
principal para saludar a Xiao Zhige y An Chang Qing.
Cuando el
carruaje de la mansión Wang se detuvo en la puerta, la sonrisa de An Zhi Ke era
impecable, como si hubieran preparado todo de antemano: ―Wangye,
Wangfei, por favor, pasen. Hemos estado esperando su llegada.
Xiao Zhige
permaneció en su caballo y sólo asintió casualmente a An Zhi Ke, careciendo por
completo de la familiaridad entre parientes políticos. Con la misma expresión
que se le da a un extraño, se dirigió a An Zhi Ke: ―Marqués An, todavía tengo asuntos
que atender fuera de la ciudad. Me iré después de enviar a Chang Qing aquí.
A continuación,
se dirigió a An Chang Qing y le comunicó que volvería lo antes posible.
Después, sin prestar mucha atención a nadie más, se marchó.
An Zhi Ke
estaba rebosante de insatisfacción, pero pensando en el infame temperamento del
Señor de la Guerra del Norte y en los rumores de que An Chang Qing no era bien
visto, tal comportamiento no era demasiado inesperado. Sin la presencia de Xiao
Zhige, la sonrisa en el rostro de An Zhi Ke se desvaneció. La multitud condujo
entonces a An Chang Qing al interior de la mansión.
An Chang Qing y
su madre no tenían el favor de An Zhi Ke. No tenían voz en la Mansión Xiang e
incluso los sirvientes podían pisotearlos. Ahora que An Chang Qing estaba
casado con Xiao Zhige, su estatus en este lugar había cambiado de la noche a la
mañana.
Aunque
originalmente An Chang Qing fue obligado a casarse, al verlo con ropas
gloriosas y sentado en el asiento alto mientras tenían que dirigirse a él
respetuosamente, la familia An estaba inmensamente insatisfecha.
La familia An
tenía cuatro ramas, siendo An Zhi Ke la mayor. Y como la vieja matriarca seguía
viva, la casa no se había dividido. Estas cuatro familias vivían actualmente en
el patio de cinco entradas. Además de An Chang Qing, el Tercer Joven Maestro,
había otros dos hijos y tres hijas. El hijo y la hija mayor, An Chang Yu y An
Xian Xi, nacieron de Madame Li, la esposa legítima de An Zhi Ke. El segundo
maestro joven, An Chang Duan, y la tercera señorita, An Xian Ge, nacieron de
Lady Liu. En cuanto a An Chang Qing y su hermana, eran hijos de Lady Yu, la
concubina de An Zhi Ke.
Lady Yu había
avivado la ira de An Zhi Ke por razones desconocidas y, unido al hecho de haber
nacido en un burdel, ni siquiera sus dos hijos se salvaron de la opresión. Al
principio, a todos les preocupaba que ella recuperara el favor de An Zhi Ke y
no se atrevían a ir más allá. Pero después de las varias veces que An Chang
Qing fue intimidado y An Zhi Ke no habló en su favor, se volvieron
indisciplinados.
Y después de
las varias veces que su padre se mantuvo al margen mientras se enfrentaba a la
injusticia, An Chang Qing ya no esperaba nada de él. Sabiendo que las
represalias solo agravarían el acoso, poco a poco aprendió a soportarlo. En los
dos años previos a su casamiento, tal vez porque los jóvenes maestros y
señoritas se habían saciado, rara vez iban a buscarlo para buscar problemas,
solo lanzaban algunos insultos y burlas al verlo.
―Un faisán que se cree un fénix ―, refunfuñó An Xian Ge, sentada abajo, con una voz amplia para ser
escuchada.
La sala había
quedado en silencio ya que nadie hablaba, lo que hacía que su voz destacara
especialmente. Al instante, todos los presentes tenían sus ojos puestos en
ella.
An Zhi Ke
frunció ligeramente el ceño y la reprendió sin ninguna severidad en su voz: ―Ge'er.
―La Tercera Señorita es todavía joven e
ignorante, Wangfei, por favor no actúe como ella. ―Lady Liu trató de mediar e incluso le dio una palmadita a An Chang
Qing. Luego se dirigió a An Xian Ge y
le dijo con indulgencia: ―Discúlpate rápidamente con
Wangfei.
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El autor tiene algo que decir:
Xiao Song Song: Mi esposa huele tan bien y es
tan suave de abrazar.
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