Los que habían enviado regalos a la Mansión Wang en años anteriores eran en su mayoría militares. El resto eran funcionarios de menor rango y nobles sin mucho poder.
An Chang Qing estudió
la lista y encontró algunos nombres familiares.
―¿Están Zhu An Liang y Shi
Le Zheng en términos amistosos con
Wangye? ―An Chang Qing se sorprendió al ver estos nombres
en la lista. En su vida anterior, había permanecido oculto en la Mansión Wang y
no estaba informado de la situación de la corte, pero basándose en el hecho de
que estos dos generales habían ayudado al príncipe abolido a asediar Yejing,
debían ser considerados como enemigos.
An Chang Qing estaba
en alerta pero aún así decidió indagar: ―Este año, ¿debemos enviar
regalos a estos dos Grandes Generales?
―No
es necesario.
Xiao Zhige tomó la
lista, dibujó dos grandes cruces sobre sus nombres y le explicó pacientemente: ―Nuestro
país tiene seis Grandes
Generales. Zhao Xin Chung preside Qizhou y Suizhou. Es el hermano de la
emperatriz viuda, pero ya es demasiado viejo para ir a la batalla. Xue Qi
preside Yuzhou y Yongzhou. Está siendo apoyado en secreto por la familia Shu y
por lo tanto, se pone del lado de Shu guifei. Shen Tu Bei preside Suzhou y
Chenzhou. En apariencia, parece neutral, pero en realidad está bajo el mando
del Emperador. Zhu An Liang y Shi Le Zheng son como la hierba del muro*. Son
incapaces en la guerra pero hábiles en juzgar la dirección del viento para
navegar con él.
{*墙头草- 墙头草- Personas que van con el viento.}
―Los
dos no querían ofender a nadie así que enviaban regalos
a la Mansión Wang cada año. Puedes ignorarlos.
An Chang Qing notó el
desdén en sus palabras hacia estos dos generales y supo que no eran cercanos.
Se sintió aliviado, pero decidió que aún debía advertir a Xiao Zhige en el
futuro.
Después de asimilar
lo que Xiao Zhige había dicho, An Chang Qing preguntó: ―Hay
uno más.
Xiao Zhige sonrió, ―También está el Gran General Xia,
Xia Hou Shang. Él es mi mentor. El primer batallón al que me uní estaba bajo su
mando.
Cuando Xiao Zhige
quiso unirse al ejército, el Emperador An Qing se puso furioso. Dictaminó que
no podía alistarse como príncipe y que si moría en el campo de batalla, su
cadáver sería dejado allí para que se pudriera. Xiao Zhige había aceptado con
la única petición de que se le permitiera unirse al ejército del General Xia.
Como el General Xia
era conocido por ser imparcial y recto, el Emperador An Qing aceptó en el acto.
Pero quien sabía que esta era la oportunidad que Xiao Zhige había estado
planeando. Desde entonces, era como un dragón de agua que entraba en el mar,
elevándose al cielo con un salto.
―Entonces,
¿debo preparar regalos
adicionales para el General Xia? ―Preguntó An Chang Qing.
―No
hay necesidad ―, Xiao Zhige sacudió la cabeza, ―Mi
mentor siempre ha sido recto, ni envía regalos ni los acepta. Y en
apariencia, no tiene una buena relación conmigo. Sólo tienes que saber esto,
no hay necesidad de hacer nada más.
An Chang Qing
asintió, y luego señaló el resto de la lista: ―¿Qué hacemos con el
resto?
Xiao Zhige hizo un
rápido repaso de la lista y marcó con un círculo varios nombres, ―No
hagas caso a esta gente. En cuanto al resto, si siguen enviando regalos este
año, podemos hacer lo mismo.
.
. .
An Chang Qing elaboró
una nueva lista de destinatarios según las instrucciones de Xiao Zhige y se la
pasó al Mayordomo Wang. Xiao Zhige no tenía otros parientes cercanos a los que
visitar en persona, lo que les ahorraba la molestia.
Cuando el Mayordomo
Wang estaba a punto de marcharse, An Chang Qing lo detuvo y le dijo: ―Prepara
otra porción de regalos y
saludos a mi nombre para enviarlos a la Mansión de la Gran Princesa.
Las palabras de la
Gran Princesa habían tocado más o menos su corazón. Incluso hasta su muerte,
nunca había escuchado que la Princesa hiciera algún daño a Xiao Zhige. Siendo
así, aunque no puedan estar cerca, debería mantener una buena relación.
Es sólo que enviarlo
bajo el nombre de la Mansión Wang podría molestar a Xiao Zhige una vez que lo
supiera, así que An Chang Qing decidió enviarlo bajo su nombre.
.
. .
Como había mucho
tiempo ocioso durante el Año Nuevo, el tiempo parecía volar más rápido. An
Chang Qing pasaba su tiempo libre leyendo libros en el estudio y, de vez en
cuando, aprendiendo algunos movimientos de lucha de Xiao Zhige.
En un abrir y cerrar
de ojos, el Festival de las Linternas había llegado.
Ese día, Yejing
celebraría una gran fiesta. Toda la ciudad se había preparado con antelación,
desde los pequeños vendedores hasta los grandes negocios, incluso los guardias
de palacio habían sido enviados para ayudar en las festividades.
Incluso a su edad, An
Chang Qing nunca había asistido al Festival de las Linternas. Todos los años,
la familia An reservaba un lugar en un restaurante para que los ancianos y los
jóvenes lo vieran, pero eso nunca incluía a An Chang Qing y a An Xian Yu.
Ahora que el
Mayordomo Wang lo había mencionado, An Chang Qing estaba un poco emocionado.
Fue a buscar a Xiao
Zhige y le puso la invitación delante: ―Es una invitación de Wang Xian Lou.
Nos han dejado los mejores asientos, ¿va a ir Wangye?
Wang Xian Lou es el
mayor restaurante de Yejing. En días normales, se llenaba de dignatarios
bebiendo y disfrutando del paisaje. Durante el Festival de las Linternas, sus
salones privados estaban completamente reservados por sus clientes más importantes.
Era difícil de creer que hubieran reservado especialmente una sala para ellos e
incluso hubieran enviado una invitación. Aunque An Chang Qing estaba
simplemente preguntando, sus ojos estaban llenos de expectativas.
Xiao Zhige no tenía
ningún interés en el Festival de las Linternas, pero nunca podría decepcionar a
An Chang Qing. Pensando en algo, dijo: ―Madre y Yu'er no
tienen nada que hacer en la casa. Vamos a pedirles que vengan.
An Chang Qing estuvo
de acuerdo y añadió: ―Deberíamos invitar también a He Lan y a su
madre. Es raro que puedan salir.
Una vez decidido, An
Chang Qing le dijo a Anfu que enviara el mensaje. Cuando oscureció, el grupo
partió en dos carruajes y se dirigió a Wang Xian Lou.
.
. .
An Chang Qing levantó
la cortina para ver el paisaje y las luces de colores se reflejaron en su
rostro, dándole un aspecto infantil en lugar de la apariencia madura que
intentaba poner.
Xiao Zhige vio esto y
dijo: ―Si te gusta, iremos todos los años.
―De
acuerdo ―, An Chang Qing le devolvió la mirada. Su
sonrisa era brillante contra las luces de la noche, ―Con
Wangye acompañándome.
Los dedos de Xiao
Zhige que estaban colocados sobre sus rodillas se curvaron. Miró fijamente a An
Chang Qing e hizo un suave 'en'.
Los carruajes se
detuvieron en la entrada de Wang Xian Lou mientras los invitados entraban como
nubes, esperando que los camareros les mostraran sus asientos. An Chang Qing
miró a su alrededor y encontró las caras conocidas. Pasó la invitación a un
camarero y fue llevado inmediatamente al piso superior.
Wang Xian Lou tenía
tres plantas con seis enormes habitaciones privadas en cada una de ellas. La
tercera planta ofrecía las mejores vistas de todo Yejing.
El grupo de An Chang
Qing fue conducido al Pabellón Songtao para tomar asiento. Después, un camarero
les sirvió té y exquisitos aperitivos.
An Chang Qing abrió
la ventana y se deleitó con el paisaje de abajo. Toda la ciudad estaba
sumergida en un mar de luces. Linternas de todos los colores llenaban su vista.
Entre ellos había dos gigantescas linternas giratorias con la altura de tres o
cuatro hombres. Eran el rey de las linternas de este año.
―¿Está empezando la carrera
de linternas? ―preguntó An Chang Qing.
El camarero que les
servía respondió: ―Sí. ¿Quiere que le traiga los acertijos? El
primer premio de este año son 100 taels de oro o la obra original del Sir Dan
Mo.
Tanto los 100 taels
de oro como la obra de Sir Dan Mo eran premios atractivos.
An Chang Qing hizo
una seña a Anfu para que le diera la invitación al camarero: ―Ve
a buscar los acertijos.
Xiao Zhige sintió
curiosidad: ―¿Nuo Nuo sabe resolver acertijos?
An Chang Qing levantó
la barbilla y dijo con orgullo: ―Un poco. Aunque no
pueda, aún queda Yu'er.
Puede que no sea tan
bueno en el aprendizaje de la redacción de ocho piezas como los demás, pero era
un aprendiz entusiasta y un pensador rápido. Cuando era más joven y los demás
niños habían ido al Festival de las Linternas, la pareja de hermanos se había
quedado en la mansión. En el tiempo que no había nadie en la casa, fueron a
recoger las linternas usados con los acertijos que aún quedaban dentro y habían
conseguido resolver más de la mitad de ellos.
El camarero trajo
diez acertijos y los colocó sobre la mesa. An Chang Qing los hojeó e hizo los
que podía resolver y le pasó los que no podía a An Xian Yu. Después de haber
anotado las respuestas, el camarero procedió a presentar sus respuestas.
Había una
clasificación según el número de acertijos que se resolvían y ganaba el que más
había resuelto. Pero los acertijos se dividían en cinco etapas de dificultad,
siendo la primera la más fácil, y cada etapa tenía un número determinado de
acertijos. Sólo respondiendo el mayor número se podía ganar el concurso.
Al ver la rapidez con
que habían resuelto los acertijos, el sorprendido camarero dijo: ―Iré a buscar más ―,
y corrió escaleras abajo.
Volvió enseguida con una
nueva tanda de acertijos y exclamó: ―¡Los diez anteriores
eran todos correctos!
An Chang Qing y An
Xian Yu trabajaron juntos sin esfuerzo y, tras unas cuantas rondas, escucharon
el sonido del gong y alguien gritó: ―¡La Mansión Wang, An Chang
Qing, 67 respuestas correctas, décimo puesto!
An Chang Qing miró el
tablero de clasificación y vio que alguien había colocado su nombre en el
último lugar vacío.
―¡Estamos en el décimo lugar! ―An
Chang Qing parpadeó y sonrió. Mirando al silencioso Zhou He Lan, preguntó: ―¿Quieres jugar? Si
ganamos, puedes quedarte con la mitad del premio.
Zhou He Lan pensó un
poco y dijo: ―He Lan lo intentará.
An Chang Qing luego
dejó de jugar y dejó que Zhou He Lan se hiciera cargo.
.
. .
En el Pabellón
Nongxue del tercer piso de Wang Xian Lou, An Xianya se frotó la oreja con
incredulidad: ―¿Oí bien? ¿Qué nombre se ha pronunciado hace un
momento? ¿An Chang Qing?
An Chang Yu dio un
sorbo a su taza. No parecía contento: ―Has oído bien, es él.
An Xianya retorció su
pañuelo. Luego tiró del hombre guapo sentado en silencio y dijo coquetamente: ―Primo
Hai Yun, ¿por qué te detienes?
Resuelve rápidamente los
acertijos. ¡No dejes que ese hijo
bastardo gane o será muy exasperante!
En su furia, no
prestó atención a la expresión de Li Hai Yun.
An Chang Yu la
fulminó con la mirada y le dijo en tono pesado: ―¡Xianya! ¿Qué pasó con la promesa que
hiciste sobre tu actitud antes de irnos?
An Chang Yu miró a su
primo que estaba aturdido desde que escuchó el nombre de An Chang Qing y
susurró: ―Ordené a alguien que preguntara. Ahora están en el Pabellón Songtao, justo al
lado de nosotros.
La expresión de Li
Hai Yun cambió. Bajó la mirada perdido y dijo: ―Ahora es el Wangfei
del Señor de la Guerra del
Norte. ¿Qué se puede conseguir si nos encontramos? No puedo causarle ningún
problema...
Los ojos de An Chang
Yu se volvieron oscuros: ―La última vez que volvió a casa, su rostro
estaba bastante pálido. Puede que sus días en la Mansión Wang no sean
buenos... Pero el primo tiene razón, ya que ambos no están predestinados, es
mejor no encontrarse.
Li Hai Yun levantó la
mirada bruscamente y quiso decir algo, pero al final, agachó la cabeza y siguió
respondiendo a los acertijos.
.
. .
En el Pabellón
Songtao, An Chang Qing seguía sin saber que varios miembros de la familia An
estaban en la sala contigua. Se sentó junto a Xiao Zhige y observó cómo An Xian
Yu y Zhou He Lan trabajaban juntos sin problemas para resolver los acertijos.
Cuanto más avanzaba
la competición, más difíciles se volvían los acertijos y más lento era el ritmo
de resolución. En el tablero de abajo, las clasificaciones habían dejado de
cambiar lentamente, pero los dos seguían dando respuestas con destreza. El camarero
que les servía estaba sudando a mares mientras corría arriba y abajo para
entregarles los acertijos. Al llegar a su habitación, sonrió alegremente y
dijo: ―¡Quinto, Quinto puesto!
An Chang Qing le dio
una pequeña recompensa y continuó observando cómo los dos resolvían los
acertijos con rapidez.
Inesperadamente,
cuando el camarero acababa de marcharse, llamaron a la puerta.
Anfu fue a abrir la
puerta y se sorprendió al ver a los visitantes. Dudó si debía dejarlos entrar: ―Primer
Joven Maestro, Joven Maestro Li.
Desde el exterior de
la puerta llegó una voz suave: ―Escuché que el primo Chang
Qing también se había unido a la carrera
de linternas. Por casualidad estábamos en la habitación de al lado, así que
vinimos a saludar.
Las cejas de Xiao
Zhige se crisparon y miró hacia An Chang Qing pero no hubo ningún cambio en su
expresión mientras le decía a Anfu: ―¿Son el hermano mayor
y el primo Hai Yun? Invítalos a pasar.
Anfu abrió la puerta
y condujo a las dos personas hacia dentro.
Después de entrar por
la puerta y ver a Xiao Zhige, los dos hombres se quedaron atónitos brevemente
antes de saludar. Los ojos de Xiao Zhige se posaron en Li Hai Yun y las
comisuras de sus labios se hundieron.
Según lo que había
oído, el primo de la familia An, Li Yun Hai, tenía un rostro apuesto con un
comportamiento de caballero. Sobresalía en poesía y era aún mejor en el
aprendizaje del ensayo de ocho piezas. Si no fuera por las muertes consecutivas
de sus abuelos, por las que tuvo que rendir piedad filial, podría haberse
convertido en el erudito campeón que recibiera los tres títulos más
prestigiosos de forma consecutiva.
Después del periodo de piedad filial, el Joven Maestro Li
vino a quedarse en la Mansión An como invitado. Cuando conoció al Tercer Joven
Maestro por primera vez, fue como si se hubiera encontrado con un amigo de la
infancia al que a menudo le escribía poemas.
⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯
El autor tiene algo
que decir:
Song Song: ¡Rival
amoroso! (levanta el arma)
Nuo Nuo: ¿Dónde está?
(mira alrededor)
Joven Maestro Li: Ying QAQ
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