Tie Hu fue a entregar el mensaje, pero las puertas permanecieron cerradas. Ni una sola persona salió en respuesta.
Dentro de Qing Zhou, varios lĆderes se reunieron para discutir su
próximo curso de acción. Con sus tropas apostadas fuera, no podĆan ignorar lo
que estaba sucediendo.
Bajo la jerarquĆa actual, aunque estos terratenientes eran
extremadamente ricos, sin un tĆtulo adecuado, seguĆan estando por debajo de
muchas personas. Con una sola orden, debĆan entregar, con una humilde sonrisa,
el oro que tanto les habĆa costado obtener. Nadie querĆa ser el perro faldero
de otro para siempre. Bajo la situación actual, era el momento perfecto para
organizar su propia rebelión.
Estos terratenientes habĆan financiado la milicia de Qing Zhou durante
todos estos aƱos y, naturalmente, habĆan utilizado esta conexión para levantar
un ejército propio. Asà fue como pudieron reclutar combatientes rÔpidamente una
vez que comenzó el conflicto. Confiaban en sus cÔlculos, pero no contaban con
la llegada de las tropas de Yanzhou, lideradas por el SeƱor de la Guerra del
Norte.
¿Y quiĆ©n es el SeƱor de la Guerra del Norte? El invencible asesino de
dioses. Si no temĆa a la gente de Beidi, ¿cómo podrĆa temerles a ellos?
Uno o dos cobardes del grupo hablaron, ―¿Por quĆ© no abrimos las puertas de la ciudad y los dejamos entrar primero?
Estas palabras hicieron que la sala se quedara en silencio.
Sentado en la parte superior estaba el jefe de la familia Shi, Shi
Kairen. La familia Shi poseĆa una riqueza inmensa, comparable a la de un paĆs
entero. En estas partes del Sur, le habĆan dado el nombre de 'Emperador de
Piedra'. La mitad de los combatientes de este rĆ©gimen pertenecĆan a la familia
Shi, y Shi Kairen, por lo tanto, se convirtió en el lĆder de este grupo.
Todos miraron subconscientemente hacia Shi Kairen y lo escucharon
burlarse, ―Levantando un arco sin una flecha en la mano. Si tienes tanto miedo,
entonces ve a pedir misericordia por tu cuenta. ¿QuĆ© clase de personas hay en la
clase gobernante de Yejing? La corte no te mostrarĆ” misericordia y las calles estĆ”n en caos. Si es asĆ, ¿por quĆ© no podemos cambiar este mundo? ¿Quieren ser el perro a sus pies por el resto de sus vidas?
El orador anterior se sintió avergonzado y no se atrevió a decir mÔs.
Sin embargo, alguien mĆ”s sugirió con cautela, ―Pero fuera
de las puertas estÔ el Señor de la Guerra del Norte. Tiene una reputación feroz
y nunca ha sido derrotado. Si tenemos que enfrentarlo...
Shi Kairen sonrió con desdĆ©n, ―¿Y quĆ© si nunca ha perdido? Ha cabalgado hasta aquĆ desde una gran distancia, sus tropas y caballos estĆ”n agotados, y no tienen suficientes suministros de comida fuera de la
ciudad. Podemos prolongar esto otro mes y medio y no podrƔn mantener el ritmo. Y, mientras podemos darnos el lujo de estar
ociosos, la situación en Ruan Zhou se estĆ” volviendo crĆtica. TendrĆ” que abandonar Qing Zhou y dirigirse a rescatar Ruan Zhou. Con eso,
tendremos suficiente tiempo para conquistar todo Qing Zhou. Y, aunque estuviera
decidido a sitiar Qing Zhou, cuando Ruan Zhou caiga y Yejing sea vulnerada, la
corte lo decapitarĆ”. ¿QuĆ© tenemos que temer?
La firmeza en sus palabras y la estrategia persuasiva elevaron la
confianza del grupo. Aquellos que habĆan estado asustados del SeƱor de la
Guerra del Norte dejaron de preocuparse y lo elogiaron por sus ingeniosas
tƔcticas.
De repente, antes de que pudieran pronunciar otra palabra, un fuerte
estruendo resonó a lo lejos. El suelo comenzó a temblar y el polvo caĆa del
techo. Sobresaltados, los terratenientes, que momentos antes estaban tan llenos
de sà mismos, salieron corriendo del salón de forma desaliñada.
―¿QuĆ© acaba de pasar? ¿Un dragón volteó la tierra?
DespuƩs de evacuar el edificio, los terratenientes cubiertos de polvo
habĆan perdido su brillo dorado. Shi Kairen seguĆa viĆ©ndose impecable, pero
habĆa un rastro de miedo en su rostro. Las fuertes explosiones provenĆan de la
dirección de la puerta de la ciudad. Retumbaban de forma continua, con apenas
una pausa entre ellas.
Antes de que pudieran entender lo que estaba sucediendo, vieron al
guardiƔn de la puerta acercarse a toda velocidad a caballo y exclamar:
―¡Las puertas no resistirĆ”n mucho mĆ”s!
Las puertas de la ciudad de Qing Zhou eran tan fuertes como el metal,
¡¿cómo podĆan caer tan rĆ”pido?!
El rostro de Shi Kairen se oscureció: ―¿QuĆ© estĆ” pasando? ¡ExplĆcalo claramente!
El guardiƔn de la puerta estaba herido y sus heridas cubiertas de
hollĆn. Completamente asustado, tartamudeó: ―Lanzaron una especie de roca
negra contra la puerta de la ciudad. ¡Explotó al impactar! DespuĆ©s de cuatro o cinco veces, la puerta se empezó a desmoronar.
El rostro de Shi Kairen se tornó negro. No sabĆa quĆ© tipo de roca podĆa
destruir puertas blindadas.
Antes de que pudiera pensar en su siguiente movimiento, hubo un silencio
mortal antes de que se escucharan cascos de caballos acercƔndose. La persona al
frente emanaba un aura majestuosa pero temible. Sintieron un escalofrĆo en el
momento en que habló: ―Las fuerzas de refuerzo de la Corte Imperial han llegado y estĆ”n apostadas afuera. Sin embargo, se negaron a abrir las puertas. ¿QuĆ© pasa? ¿TambiĆ©n quieren iniciar una rebelión?
Shi Kairen seguĆa relativamente tranquilo, pero no se podĆa decir lo
mismo de los otros terratenientes. Aunque no les agradaba ser los lacayos de
las familias aristocrĆ”ticas de Yejing, podĆan vivir en el lujo. Ninguno
realmente tenĆa un plan o siquiera el valor de rebelarse sin la coerción de Shi
Kairen. Ver la ferocidad del EjƩrcito Imperial fue suficiente para hacer que
sus piernas se volvieran de gelatina.
Excepto por Shi Kairen, los demƔs se arrodillaron y dijeron con una voz
temblorosa: ―No nos atrevemos. Es solo... es solo... ―esperaron medio dĆa y aĆŗn no pudieron completar la oración.
Los ojos de Xiao Zhige se contrajeron mientras centraba su mirada en Shi
Kairen, quien se negaba a arrodillarse. Shi Kairen tenĆa mĆ”s de cuarenta aƱos y
una apariencia alta y delgada. Llevaba una tĆŗnica resplandeciente e incluso en
esta situación, seguĆa pareciendo intrĆ©pido. Miró audazmente a Xiao Zhige,
esbozó una sonrisa falsa y dijo: ―Ver para creer. El SeƱor del Norte es verdaderamente el Dios de la Guerra de Da Ye. He estado
protegiendo Qing Zhou durante mucho tiempo pero no recibĆ ningĆŗn refuerzo. Cuando escuchamos a
alguien gritar en la puerta, nos preocupaba que fuera un engaƱo. EstƔbamos
discutiendo este asunto cuando Wangye inesperadamente rompió la puerta de la
ciudad y entró.
Sus palabras hacĆan parecer que las acciones de Xiao Zhige habĆan sido
precipitadas e irracionales.
Xiao Zhige no tenĆa obligación de responderle. Lo miró desde su caballo
y dijo: ―He venido a sofocar la rebelión. Infórmenme sobre la situación actual de Qing Zhou.
Después de hablar, montó su caballo directamente hacia la Mansión del
General. Veinte mil soldados marchaban detrƔs de Ʃl, todos de cuerpos robustos
y bien equipados, muy diferentes de los soldados de Qing Zhou. Xie Ling, quien
tambiĆ©n habĆa sido asignado en este viaje, miró a los terratenientes con las
piernas temblorosas y los instó con una sonrisa amenazante: ―SeƱores, por favor, sigan. El tiempo de Wangye es valioso y no querrĆ”n molestarlo.
La Mansión del General estaba actualmente desocupada. Los soldados
fueron a establecer su posición y en poco tiempo, toda la mansión estaba bajo
el control de Xiao Zhige. Se sentó audazmente en el salón principal y esperó.
DespuƩs de terminar una taza de tƩ, solo entonces llegaron los terratenientes.
Estas personas, que solo viajaban en carruajes y tenĆan sirvientes a su
izquierda y derecha, ahora eran llevados como ganado por Xie Ling. Cuando
llegaron a la mansión, todos estaban jadeando miserablemente.
Debido a su continua negativa a abrir las puertas, Xiao Zhige tenĆa un
asunto pendiente con ellos. Se negó a dejarlos sentarse y exigió que le dijeran
la situación actual y dónde habĆan estacionado a los mercenarios.
Dentro de Qing Zhou, los terratenientes ocupaban las puertas Oeste y
Sur, mientras que los rebeldes habĆan tomado las puertas Este y Norte.
Actualmente, estaban en la cercanĆa de la puerta Sur, que era el hogar de los
mĆ”s ricos y poderosos de Qing Zhou. La Calle Central servĆa como la frontera
que dividĆa a ambas facciones. Ambos lados tenĆan guardias apostados a lo largo
de esta franja y, hasta la llegada de Xiao Zhige, no habĆa habido ataques a
gran escala.
―¿Hay diez mil combatientes privados dentro de la ciudad? ―Xiao Zhige
levantó una ceja y los miró amenazadoramente: ―Apropiación ilegal de tierras, haciendas y propiedades, formación de un ejĆ©rcito privado y negativa a abrir
las puertas a los Soldados Imperiales... ¿QuiĆ©n les dio tal valentĆa?
Algunos estaban tan asustados que no se atrevĆan a discutir, mientras
que otros se negaron a aceptar las acusaciones. Shi Kairen negó con la cabeza y
reprochó: ―Wangye ha malinterpretado la situación. La compra y venta de tierras siempre se ha hecho con acuerdos y
contratos de ambas partes, ¿cómo se puede considerar eso una apropiación ilegal? Y sobre el ejĆ©rcito
privado que tenemos, si no fuera por ellos, Qing Zhou ya habrĆa sido tomada por los rebeldes. No nos atrevemos a pedir crĆ©dito, ¡pero nos negamos a ser acusados
de ningĆŗn crimen! ¡Wangye, por favor trĆ”tanos con justicia!
Al escuchar el discurso de Shi Kairen, los demƔs recobraron el valor y
lo respaldaron en acuerdo.
Xiao Zhige les permitió hablar a su antojo antes de levantar la mano
para hacerlos callar. Luego le dijo a Zhou He Lan que trajera las pruebas que
habĆan recopilado de antemano. HabĆa venido con la intención de deshacerse
primero de estos parƔsitos antes de lidiar con los rebeldes. Estos
terratenientes pensaban que sus actividades nunca serĆan investigadas y,
naturalmente, no estaban preparados. Zhou He Lan, por otro lado, habĆa estado
recorriendo los Estados del Sur durante algĆŗn tiempo y habĆa logrado reunir
pruebas de todas sus actividades ilegales.
Una enorme pila de evidencia fue colocada sobre la mesa. Xie Ling tomó
al azar un pergamino y leyó:
―AƱo trece del calendario de Qing Li, Shi Qian, el segundo hijo de la
familia Shi, se encaprichó con una campesina y querĆa hacerla su concubina. DespuĆ©s de que ella rechazara sus avances, Shi Qian asesinó brutalmente a sus padres y la tomó por la fuerza...
―AƱo catorce del calendario de Qing Li, hubo un retraso en la cosecha y la
familia Shi impuso una multa a los agricultores basada en la ‘penalización del cordero’. Al aƱo siguiente, mĆ”s de cien agricultores no pudieron pagar sus deudas. A la mayorĆa les confiscaron sus tierras por la fuerza, mientras que otros tuvieron
que entregar a sus hijas como garantĆa...
Durante aƱos, los terratenientes habĆan estado fuera de control y sus
crĆmenes eran desenfrenados. Los mĆ”s audaces de todos eran los Shi. Pensando
que tenĆan el respaldo de los aristócratas de Yejing, se habĆan vuelto tan
arrogantes que no veĆan la necesidad de ocultar sus crĆmenes. Siempre que
ponĆan los ojos en algo, ya fuera tierra o mujeres, lo tomaban abiertamente. A
lo largo de los aƱos, innumerables plebeyos se vieron obligados a entregarles
su dinero y propiedades ganados con tanto esfuerzo; numerosas niƱas se vieron
obligadas a entrar en la familia Shi como concubinas. La Mansión Shi se habĆa
vuelto tan grandiosa como el Palacio Imperial de Yejing; la ropa que usaban y
la comida que comĆan eran comparables a las de la familia real.
El rostro de Xiao Zhige se llenó de una mueca mientras arrojaba las
pilas de evidencia a Shi Kairen. Y, antes de que pudiera refutar, Xiao Zhige
anunció: ―La familia Shi y sus asociados mĆ”s cercanos, por sus crĆmenes de
levantar un ejército privado, apropiación ilegal de tierras, asesinato, secuestro de mujeres... Pasen mi orden
para el arresto de toda la familia Shi. Los jefes de familia y todos los cómplices serÔn ejecutados públicamente mañana en la plaza. Excepto aquellos
que fueron tomados por la fuerza, el resto de la familia Shi serĆ” exiliado y
todas sus tierras y propiedades serƔn confiscadas para llenar el tesoro nacional.
Todo el cuerpo de Shi Kairen tembló, sus ojos estaban rojos de ira: ―¡No puedes ejecutar solo con alegaciones! ¡Esto es calumnia! ¡No lo aceptarĆ©!
Sus ojos estaban saltones mientras gritaba que se le hacĆa una
injusticia. De repente, pensó en algo y rĆ”pidamente dijo: ―¡Soy pariente del PrĆncipe
Heredero, mi hija es concubina del PrĆncipe Heredero, quiĆ©n se atreve
a tocarme! ¡Quiero ver al PrĆncipe Heredero!
Xiao Zhige lo miraba indiferente ante su lucha inĆŗtil y solo ordenó: ―¡LlĆ©venselo! ¡SerĆ” ejecutado en la calle principal
maƱana!
Por mĆ”s poderoso que fuera Shi Kairen, en este momento, solo podĆa
luchar y gritar en vano mientras los soldados lo arrastraban. El resto de los
terratenientes estaba tan asustado que no podĆan pensar al ver cómo, en solo
unos segundos, la familia Shi habĆa sido completamente destruida. Solo podĆan
inclinarse vigorosamente y suplicar por misericordia.
Xiao Zhige no tenĆa la intención de una ejecución en masa. Miró a Xie
Ling, quien entendió de inmediato. Dio un paso al frente y consoló: ―No se
preocupen, Wangye es muy sabio. Desprecia a aquellos que quebrantan la ley,
pero no acusarĆ” injustamente a los inocentes.
Las palabras de Xie Ling los aterraron mĆ”s que antes. ¿QuiĆ©n entre ellos
no habĆa cometido un crimen? Incluso si no lo habĆan hecho, alguien de su
familia lo habrĆa hecho. Todos miraban a Xiao Zhige ansiosamente, esperando que
dictara su sentencia de muerte.
Viendo que su tĆ”ctica de intimidación habĆa sido exitosa, Xie Ling
sonrió y dijo: ―Nadie es un santo y todos cometemos errores. Wangye no es una persona
irrazonable. Qing Zhou estĆ” actualmente
en caos y hay personas sufriendo injustamente. Wangye estĆ” preocupado por la seguridad del pueblo, si pueden compensar por sus
errores, tal vez no sea demasiado tarde para redimirse.
En cuanto a cómo redimirse, no era necesario ponerlo en palabras, eran
lo suficientemente astutos para entender. DespuƩs de mirarse entre ellos, todos
dijeron al unĆsono: ―Haremos todo lo posible por ayudar a Wangye y al pueblo de Qing Zhou.
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El autor tiene algo que decir:
Song Song: DespuƩs de confiscar toda la propiedad, la llevamos de vuelta a Yanzhou para que Nuo Nuo se divierta contando el dinero.
1 Comentarios
Se lo merecen, desgraciados caciques!
ResponderEliminarMil gracias š©¶